Cuando la propaganda sustituye a la política.

Publicidad y propaganda, son dos palabras que salvo para los profesionales de la comunicación, el resto las usamos como sinónimas. En el gremio de los comunicadores se dice que son actividades distintas, pues diferentes son los objetivos perseguidos; así el mensaje publicitario, pretende difundir entre compradores y usuarios un producto o un servicio, y sería por tanto un tipo de comunicación comercial; mientras el discurso propagandístico estaría destinado a captar seguidores o influir en la actitud de las personas, y sería por tanto un tipo de comunicación ideológica, religiosa y política. Tal distinción obvia algo básico, el concepto mismo de idea. Lo real no es más que representación, y si bien cabe distinguir niveles de realidad, hay algo común a toda ella, el lenguaje. Ergo lo que puede diferenciar a la publicidad y la propaganda de forma relevante, no es su objetivo, ni sus técnicas y procedimientos, sino la validación ética del mensaje. El problema radica en la construcción del mensaje y el valor de verdad del mismo.
El párrafo anterior trata de justificar el objetivo de este escrito, analizar y valorar la columna publicada por Cayetana Álvarez de Toledo portavoz del PP en el Congreso en el País del 11 de abril en respuesta a la columna del presidente Pedro Sánchez en el mismo medio la semana anterior.
Comenzaré con un pie que me dio Alberto Manganell en su muro de Facebook el mismo día de la publicación de la columna citada, dice, muy acertadamente de la autora que esta hace una lectura parcial de la realidad. La “escoge, reordena, inventa o retuerce .., todo este artículo está retorcido como un paño de fregadero…” Estoy de acuerdo, y me gusta la metáfora de lo que la portavoz entiende por política, un paño de fregadero, por tanto podríamos no seguir y terminar con un suscribo en su muro de Facebook, tal vez sea esa la única actitud coherente. 
Sin embargo, me puede mi pasado de profesor ya jubilado, y no me resisto a la “corrección imaginaria” del ejercicio de la señora portavoz del PP. Sé que nadie me lo ha pedido y que mis credenciales no pueden competir con las suyas. Pero compartimos el sentido común, el buen sentido, condición primera de todo conocimiento.
Rastrearemos la estructura del discurso, lo que se dice explícitamente, y lo que presumimos que no se dice, pero se desliza, se insinúa, o se confunde de forma expresa. La señora portavoz del Partido Popular conoce perfectamente las técnicas de la propaganda y la publicidad, trabajó en El Diario El Mundo y LA COPE, y en el año 2006 se le concedió el Micrófono de plata de la Asociación Profesional Española de Informadores de Prensa, Radio, Televisión e Internet.
Comencemos por señalar un primer apunte sobre protocolo. Es la señora portavoz la que responde al presidente del Gobierno de España, no el lider de su partido. El tiempo dirá si ello es una anécdota.
La columna comienza con un introito, del que aparentemente derivan cuatro apartados, en los que se pretende desarrollar la presunta tesis que se ha intentado fijar en la introducción, y termina con un alegato final que da pie al título. Nuestra “corrección” en forma de comentarios de cada una de las partes, se atendrá a esa estructura.
Introito
Comienza la portavoz del PP, afirmando que “España no es un comedor social” y que “España debe tener comedores sociales”, y que ambas afirmaciones son distintas. Una obviedad, afirmando a continuación que el “presidente Sánchez no tiene clara la diferencia”. Afirmación que deriva del reciente articulo del presidente Sánchez Europa se la juega
Conviene por tanto releer lo dicho por Sánchez por si en algún momento ha hablado sobre el asunto. De forma resumida lo escrito por el presidente se refiere a: la excepcionalidad de la situación, el papel de la solidaridad en los tratados de la Unión, y la necesidad de ir más allá, -que redacta con una formula demasiado épica para mi gusto-, pero al uso del momento que vivimos “Europa debe poner en pie una economía de guerra y promover la resistencia, la reconstrucción y la recuperación europea” y continúa, “podemos transformar esta crisis en una oportunidad para reconstruir una Unión Europea mucho más fuerte. Pero para ello, necesitamos poner en marcha medidas ambiciosas. Si seguimos pensando en pequeño, fracasaremos …/… Es el momento de romper los viejos dogmas nacionales. Estamos en un tiempo nuevo y necesitamos respuestas nuevas. Conservemos nuestros valores positivos y reinventemos el resto” . Y termina con una advertencia de desafección política de la ciudadanía hacia la UE, y en general hacia la política, si el norte abandonara al sur a su suerte. Concluye, “Europa en cuanto proyecto se la juega“, título de su columna. 
Se ignora, o se está en desacuerdo pero no se explica, que articulo publicado hace una semana formaba parte de una estrategia de comunicación para buscar, y también “forzar” consensos distintos, a los propuestos por los países del Norte de la Unión, que promovieran políticas diferentes a la puestas en marcha después de la crisis del 2008.
¿Debemos preguntarnos en consecuencia, a la vista de los pasos dados en esta semana si se ha avanzado? Si ¿lo suficiente? No, pero, y eso es lo importante, se sigue negociando y trabajando en la Comisión, en el Consejo y en el BCE.
Volvamos al principio del párrafo de su señoría, donde le atribuye al presidente Sánchez, una idea de España en cuanto comedor social. Añadido gratuito. Continúa, calificando al mensaje del presidente Sánchez de retórica mendicante, con un tono compungido y arrogante, que cristaliza en al figura del Gran Acreedor. Añade que tal figura encuentra acomodo en el mito de los derechos infinitos. Dice del presidente Sánchez que considera la responsabilidad individual como defecto, incluso como vicio, para derivar su primera conclusión, que no sabemos si atribuye al presidente o a toda la ciudadanía española, a saber, “esa presunta falta de responsabilidad individual ha condenado a España a un lugar periférico” y rescata el acrónimo de PIGS que medios financieros anglosajones acuñaron para referirse al grupo de países conformado por Portugal, Italia, Grecia y España, con problemas de déficit y balanza de pagos. 
Todos los “argumentos” se reducen a etiquetas, a añadidos inconexos sin relación alguna con lo planteado por el presidente Sánchez, valoraciones, y atribuciones que conforman una falacia ad hominem, de la que derivará el desarrollo de los siguientes apartados.
Continúa afirmando que España tiene que hacerse responsable de sí misma. El enunciado encierra una doble condición de partida, España solo será responsable de si misma, si comparte el diagnóstico del Partido Popular, a saber, el Gobierno de España es el responsable directo y único de la gestión de la crisis sanitaria, y por extensión de las muertes de los españoles afectados por el COVID 19.
Tal atribución, en este momento y con los datos disponibles, parece una imprudencia que raya en la temeridad por su parte. Aunque del uso de las víctimas sabe mucho el Partido Popular, recordemos la oposición del señor Aznar en tiempos de Felipe Gonzales.
¿De qué datos disponemos? ¿De quién predicamos la responsabilidad? ¿Cómo medimos el ejercicio de la misma? ¿Es este el momento para ese ejercicio? ¿Entra dentro de esa crítica las administraciones sanitarias lideradas por el PP? ¿Ha considerado por un momento, la existencia de una relación directa entre gasto sanitario y las potencialidades del sistema para afrontar la pandemia?
Unos datos tomados de La Vanguardia que cita como fuente la Estadística de Gasto Sanitario Público de 2017. nos informa que “La Comunidad de Madrid figura entre las regiones de España con menor gasto sanitario público en relación con su población, junto con Andalucía y Canarias, frente a las que más gastan, el País Vasco, Asturias y Navarra” .
Sin referencia a dato alguno, la vocera del PP, concluye, que España solo será responsable de si misma, si hace suya, no la petición de evaluación y consiguientes responsabilidades de las administraciones públicas en el momento oportuno, posición que comparto, sino, si y solo si, usted lector comparte la posición del PP. El partido popular se declara a si mismo el único depositario de la responsabilidad nacional que será atribuida, no sabemos si también distribuida, solo a los que asuman sus postulados
El feminismo fue la religión en cuyo altar se sacrificaron la ciencia y la razón
Nos invita a recuperar la portada de EL PAÍS del 25 de febrero. Titular, LA OMS pide al mundo que se prepare para una pandemia. El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha asumido este lunes que es probable que lo que es hoy por hoy una epidemia de Covid-19, causada por el coronavirus de Wuhan, se convierta en algo mayor. “No podemos paralizar el mundo y no es realista decir que se puede parar la transmisión entre países. Probablemente habrá epidemias en varios, pero se pueden contener”, ha apostillado Michael Ryan, director del programa de emergencias del organismo internacional ”. 
Se pudieron tomar otras medidas, claro, a posteriori siempre todo resulta más claro. Pero no parece que sea esa la intención implícita en este apartado de su exposición, pues previamente ha categorizado al feminismo como religión. Lo que dice mucho y poco bueno, de usted, pues falta al respeto tanto a las religiones, como a todas las personas que se declaran feministas, al margen de si tienen o no, conciencia religiosa.
Aparece en toda su forma, el permanente juego con el lenguaje de la señora portavoz del PP, y su gusto por el oximorón, en una dialéctica formal, vacía de contenido contrastable, lo que le permite salir en una dirección y en la contraria en los distintos atascos que a posta crea, para desviar la atención, y de paso inventarse realidades. De esa forma, prescinde de los datos, y por extensión transforma todo su discurso, en una monumental pieza especulativa, imposible de falsar, aunque solo sea, en sus aspecto formales. Su crítica, a la falta de previsión del Gobierno, la transforma en crítica al feminismo, del que desliza, sectarismo que requiere de sacrificios. Dos en una.
Del estado de alarma.
La primera víctima en toda crisis es la verdad, luego debemos ser exquisitos con el tratamiento de la información, pero todos, las administraciones, la oposición, las patronales, los sindicatos, la sociedad civil, la ciudadanía y los medios de comunicación, pieza esencial en la construcción del relato.
En esa línea, el Gobierno de España parece reaccionar a las críticas, es el caso de las ruedas de prensa sin intermediación. Y con respecto al control parlamentario, se han convocado los plenos pertinentes de convalidación de las medidas tomadas y están anunciadas las sesiones de control del Gobierno.
¿Existe malestar? De las críticas de las presidencias de los Gobiernos autonómicos, y de las patronales, parece deducirse que si, pero vistas en su contexto, cabe preguntarse si tales críticas responden a lo explicitado en las mismas, o tienen otras finalidades, en las que no cabe descartar el desplazamiento de su propia responsabilidad al Gobierno de España.
En cualquier caso, la unidad no se ordena, como tampoco es el consenso lo que exige deliberación intensa, lo es el disenso, y reclama un exquisito tratamiento del mismo, cosa a la que usted ni su partido contribuyen.
Relacionar todo eso con la minoría de edad de la ciudadanía, pues francamente, no da de si. Concluir, que el “Poder ha cundido tan poco y ha sido tan degradante para una democracia” es una afirmación gratuita, al igual que lo es la de la satisfacción del Gobierno por lo mucho que el alumnado está aprendiendo del confinamiento, que dicho de esa forma, es simplemente perverso.
Señora portavoz, la mayoría de edad del pueblo español está demostrada desde hace mucho tiempo, no así la de algunos responsables políticos. El atrévete a pensar y actuar por ti mismo, lo demuestran cada día todas las personas haciendo bien lo que tienen que hacer, tratando de mejorar y superar el día a día, y las carencias de su trabajo y las insuficiencias de la acción de gobierno. Hablamos de los trabajadores de la salud, de la seguridad, los militares, del transporte, de la educación, agricultores, ganaderos y pescadores, el voluntariado, y tantos otros, sin olvidar a los responsables políticos entregados al trabajo de gestionar la pandemia, y aquellos que critican constructivamente lo que presumen como errores. Pero ese no parece su caso. Quien demuestra su falta de respeto y su falta de creencia en el uso de la conciencia propia y la libertad responsable, son los que dedican su tiempo y su energía a intoxicar mediante la opinión publicada a la opinión pública, que no es lo mismo, aunque se pretenda
La salida.
Debo reconocerle, el gusto por la metáfora, la frase donut, frase redonda pero hueca. Dice que Sánchez señala a Europa, en la búsqueda de soluciones económicas para el día después, y califica la frase del presidente Sánchez: “Los españoles siempre hemos defendido el proyecto europeo; es el momento de la reciprocidad”, como frase donut: redonda y hueca. Continúa, con un “hay que atreverse a precisar“, y cuando lo hace no le gusta, “más Estado y que lo pague la UE“.
Y si, tiene usted razón para contrariarse porque algunos pensamos que necesitamos más estado, y más Unión, mucho más, es decir, potenciar el estado del bienestar y blindar los servicios esenciales, la sanidad, la educación, la dependencia, el desempleo, pensiones y dentro de lo posible algún tipo de renta básica, y todo ello en un contexto de economía sostenible ecológicamente y financieramente hablando. Pero no dice que pague Europa, eso lo pone usted. Lo que se dice, es que la financiación de todo ello se haga desde la UE, porque simplemente será más barato. 
Resulta propio, que usted, y el partido del que es vocera, rechacen el blindaje de los derechos sociales, pero no cuentan, el motivo real. No les interesa el bienestar de la población, solo reclaman la privatización de toda la economía, aunque esto se esté demostrando ineficaz, caro, y criminal por sus efectos. El país que más gasta en sanidad USA, tiene los peores resultados de salud pública del mundo. 
Con respecto al cierre de emergencia de la economía decretado, es falso, que sea el más completo del mundo. Y pagarlo, lo pagaremos todos, además en muchos años, aunque yo espero de este gobierno y de la UE, que lo paguemos con bajos intereses conforme a lo que aportamos, y necesitamos. 
Dice usted que “España necesita una nueva moral colectiva”. No. Lo que España necesita es que su clase dirigente sea gobierno u oposición, responsable público o privado, se comporte como tal, y rechace a los que han saqueado las arcas públicas, así como el capitalismo de “amiguitos del alma”. No necesitamos empresarios y políticos audaces, requerimos responsables honestos, y prudentes, y una sociedad comprometida con la denuncia de la economía sumergida y la búsqueda del bien común.
Señora portavoz, hace tiempo, que somos ciudadanos y ciudadanas. Y precisamente por eso, creemos en la «Libertadigualdadfraternidad» como piedra angular de nuestra sociedad. Su referencia al Vicepresidente Iglesias, es como casi todas las suyas en esta columna, ad hominem, sin citar contexto y texto. Pablo Iglesias hizo referencia al artículo 128 de la Constitución Española: “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Lo hizo para subrayar que, en estos momentos de emergencia sanitaria, “cobra sentido la noción patriótica de la primacía del interés general del país”, un principio constitucional que lógicamente puede llevar a que puntualmente se disponga que alguna propiedad privada quede al servicio del bien común (Diario PÚBLICO). Parece que hemos olvidado por ejemplo la nacionalización de Bankia en 2012, por parte del PP. Aunque lo que nos debe realmente preocupar es la devolución de las ayudas al sector aún no reintegradas.
La mutualización interna. 
Su propuesta de “reagrupación nacional” me recuerda el cambio de nombre del partido de Marine Le Pen, casualidad, subconsciente colectivo, o proyecto común, ustedes dirán. Esa reagrupación, la plantea usted sujeta a una condición sine qua non “las renuncias explícitas de los separatistas a la independencia y de los comunistas a la República”. Una pregunta ¿de que comunistas habla?
Esa declaración inicial, solamente tiene sentido cuando no se quiere lo que se declara, saben de sobra, que ni los independentistas ni UP, van renunciar a su ideario, igual que ustedes tampoco renunciareis al vuestro. De lo que se trata es de buscar un común denominador, los ejes de la política para el día después. Usted, no pretende mutualizar, porque renuncia aquello que define al propio termino, hacer que algo (ese mínimo común denominador) sea mutuo o recíproco
Por otra parte, y es una atribución de intenciones por mi parte, pareciera que esa contraposición implícita entre un mutualismo interno a España, y un mutualismo externo entre los países de la Unión, son toda una declaración de intenciones en materia de un creciente euroescepticismo en el seno del PP. El tiempo dirá.
Conclusión. 
Estamos de acuerdo, “la tarea que España tiene por delante se vislumbra brutal, agotadora. Encarémosla con brío”. Necesitamos inteligencia, honestidad, y patriotismo constitucionalista, el valor, la pujanza, la resolución y la fuerza vendrán solos si apreciamos a la gente.
Con respecto al populismo, su evitación, está en vuestras manos, dejen de apostar por él. 
Estoy de acuerdo, somos una gran nación, pero que algunos sienten como un Estado plurinacional y otros no se reconocen en ella. Y no me gusta esto último, pero es un fenómeno social que está ahí, que mientras se manifieste de acuerdo a las leyes no admite más reproche y crítica que el debate político.
La solidaridad debe ser nuestra guía, sin ella, no habrá Unión, ni posiblemente la España que hoy conocemos, y las obligaciones que de su ejercicio se deriven, alcanzarán a la próxima generación, pues la solidaridad es de ida y vuelta. Lo que no cabe, lo que no es asumible, es volver a repetir la política de austeridad económica para los trabajadores, PYMES y autónomos propiciada por el Partido Popular para salir de la crisis del 2008, y que todavía hoy colea. Los costes de esta crisis, tendrán que ser que repartidos y extendidos en el tiempo, y su carga deberá estar en proporción de las posibilidades y necesidades de cada cual; es precisamente lo que demandan nuestros hijos y nuestros mayores, los extremos generacionales que nos deben pautar el día después, para no perder el tren de la educación, y el tren de la salud, entre otros.
He dicho, y lo reitero aquí, que no me gusta la épica como sostén del relato identitario y cultural de un país, y menos aún el lenguaje bélico. No vivimos en una guerra, y nuestros sanitarios no son soldados, aunque algunos son militares. Los virus no son enemigos, son parte de la naturaleza. Y las guerras no son naturales, son políticas.
Y por último no me gusta su titular, no hay que levantarse, salvo para vivir, y todos los días. El valor se nos supone a todas y a todos. Y la vida día si, y día no, valida el de cada uno. El mejor valor es trabajar en pos de la vida buena, y creo, que sus argumentos reman justo a favor de la exclusión, la intolerancia y la desigualdad, y si me apura, de la vida misma.
Por último y para terminar, el problema no radica en la publicidad ni en la propaganda sobre las soluciones que su partido propone, el problema es que ante las faltas de soluciones, ustedes sustituyen la acción política por propaganda.


 

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